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miércoles, 26 de agosto de 2009
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un hombre puede, si posee la verdadera sabiduría, gozar de todo el espectáculo del mundo desde una silla, sin saber leer, sin hablar con nadie, sólo con el uso de sus sentidos y con que el alma no sepa estar triste.
Las esferas fueron concebidas para la exposición que realicé en el año 2007 en el Museo Barjola de Gijón (Asturias)http://www.museobarjola.es/es/portada.asp; son 54 esferas de cerámica del tamaño aproximado de un balón de fútbol, divididas por la mitad, una de cuyas mitades representa rostros en distintos colores que las hacen ser diferentes, como diferentes son los mundos en que vivimos, la otra mitad, parte inferior en tonos oscuros, mas étnicos y similar en todas ellas, representa la zona mas desfavorecida del planeta, por desgracia, tan grande.
En algún momento, que no logro precisar, sentí que las esferas cobraban vida propia, y que querían entrar en contacto con el mundo al que representaban y, como me iba de viaje por Europa, decidí llevarme una conmigo “Freya”que fué la primera viajera. Así comenzó esta historia que se ha ido extendiendo por el mundo a través de diferentes personas que han querido viajar con ellas, como mis hijos, algunos amigos y ahora ya gentes que conozco a través de la red…porque cuanto mas viajen de un lugar a otro del mundo y mas lazos se formen gracias a ellas, mas cerca estará mi obra de todos aquellos a los que me gustaría llegar.
Algunas se han quedado en el camino, accidentes esperables tratándose de cerámica, pero esto no debe preocuparos, su objetivo es rodar por el mundo y si esto supone perderlas, siempre será mejor que mantenerlas ancladas en un único lugar.
A cambio sólo os pido que les deis un nombre, para que tengan una identidad, contéis vuestras experiencias, sensaciones y nos enviéis fotos, y así todos podremos compartirlo. Este blog ha sido creado con ese objetivo, y cada vez que una de las esferas contacte con nosotros, expondremos aquí sus relatos.
En mi foto puedes ver a Luna que disfrutó de las playas y las gentes de Formentera para marcharse en la antigua Constantinopla que tantas historias ha visto pasar. En casa tengo a Atreyu que tiene muchas ganas de empezar su camino...
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